A barco viejo, bordingas nuevas.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
¿Queres dormir al sueño?
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Nadie da palos de balde.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Hacerte amigo del juez
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Pastelero a tus pasteles.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Un juego de cartas se juega con dinero
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
A la fuerza no es cariño.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Me lo contó un pajarito
Si las paredes hablaran.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Asno con hambre, cardos come.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.