El nosotros anula el yo.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
La envidia acorta la vida.
Agua corriente, agua inocente.
La moda no incomoda.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
A liebre ida, palos al cubil.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
La labranza no tiene acabanza.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
La palabra emitida no puede recogerse.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Para que no se espante el borrico por delante.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
A chico pajarillo, chico nidillo.
En casa llena el loco no se apena.
Más peligroso que mono con navaja.
No hay burro calvo, ni calabaza con pelo.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Tiene la cola entre las patas
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.