Vicio no castigado crece desatado
Mas mata la duda que el desengaño.
Labrador lunero, no llena el granero.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
No hay viento favorable para quien no tiene puerto.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Solano, ni en invierno ni en verano.
A quien le dan pan que no coma.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
El que está enfermo no reusa la medicina.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Todos los extremos son malos.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El mal ajeno no cura el mío.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
No se debe escupir al cielo.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Estar en tres y dos.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
No estreches la mano del hombre villano.
De los enemigos los menos.
Tú no llevas vela en este entierro.
Irse de picos pardos.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Nunca falta un pelo en la sopa.
No hay zurdo bueno.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Cuatro ojos ven más que dos.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
La suerte está echada.
Mulas y putas siempre piensan unas.