A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Ambicioso subido, pronto caído.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
De lo que no sabes, no hables.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
No hay cosa que no tenga su contra.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
No hay dos sin tres.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Más enredado que un kilo de estopa.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Cuenta errada, no vale nada.
El peligro que no se teme, más presto viene.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Hombre viejo no necesita consejo.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Al loco y al aire, darles calle.
De casi no muere nadie.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.