Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Mal reposa la vida dudosa.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El que no enseña no vende.
A mala venta, mala cuenta.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Hombre prevenido vale por dos.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Cabeza loca no quiere toca.
El que mucho habla, poco acierta.
Quien mal padece, mal parece.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Buena cautela, iguala buen consejo.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Agua que corre, nunca mal coge.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
El que poco pide, poco merece.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Vale más tener que no desear.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La ingratitud embota la virtud.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
A chico caudal, mala ganancia.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
No hay que arrear ganado flaco.
No hables por boca ajena.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.