Cuidado, que el diablo es puerco.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Menos correr y más hacer.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
A otra cosa mariposa.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
El que canea, no calvea.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Idos y muertos es lo mesmo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Ojo al parche.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Más vale bien amigada que mal casada.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
El que con cojos anda se llama bastón.