Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
A mala cama, buen sueño.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Refrán de palo, refrán de fuego.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Cada día trae su propio afán.
O faja o caja.
Llevar adarga para viivir vida larga.
El que anda en silencio, cazar espera.
Lo que hay en España, es de los españoles.
En la necesidad se conoce la amistad.
Los negocios no tienen ocio.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Intimidades, solo en las mocedades.
Alabar y callar para medrar.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Burgáles, mala res.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
De la nieve no sale más que agua
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
El buen paño dentro del arca se vende.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Pensando en pajarito preña'o
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Mucho preito hace mendigo.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Mano lavada, salud bien guardada.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Hebra larga, costurera corta.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Camino malo, pásalo pronto.
Llegar a punto de caramelo.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Rogar a Dios por los santos, más no.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.