A medida del santo son las cortinas.
Cosa muy querida, presto perdida.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
El vino abre el camino.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
De poniente, ni viento ni gente.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Que bailen los que están en la fiesta.
De la vista nace el amor.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Mujer ventana, poco costura.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Casa sin moradores, nido de ratones.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El buen hijo a su casa vuelve.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Hacer el primo.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Amor y vino, sin desatino.
Variedad es causa de amenidad.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Hacer de un camino, dos mandados.
Criado y caballo, un año.
Cada quien, con su cada cual.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Para San Antón, gallinita pon.
Un juego de cartas se juega con dinero
Esta lloviendo sobremojado
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Estornudos y frailes, salen a pares.