Lo que siembras cosechas.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Música y flores, galas de amores.
Camino malo se anda ligero.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Hasta ajustar, regatear.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Nada con nada, total nada.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
A caballo de presente no se le mira el diente.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Adorar al santo por la peana.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Día nublado engaña al amo y al criado.
La buena hija dos veces viene a casa.
La barriga llena da poca pena.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Quien hace, aplace.
Demasiada alegría es dolorosa
Al higo por amigo
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Cada cual es rey en su casa.
La mayor ventura, menos dura.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
Camino robado, al otro día, sin gente.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Palabra de cortesano, humo vano.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Hay más días que ollas.