Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
El amor todo lo iguala.
Despacio, que llevo prisa.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Acá como allá, y allá como acá.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Donde hay obras, hay sobras.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
A confesión de parte relevo de prueba.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
A palabras vanas, ruido de campanas.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Leer y no entender es como cazar y no coger.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
No dejes camino por vereda.
El que camina, no estorba.
La alegría es el mundo de la libertad
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Hay que dejar ir al mundo como va
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Hoy por mí, mañana por ti.
Barriga llena, aguanta trabajo.