El cebo oculta el anzuelo.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
La justicia cojea, pero llega.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
El que algo debe, no reposa como quiere.
A las obras me remito.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Amor comprado, dale por vendido.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Puta me veas y tú que lo seas.
El maestro sabe lo que hace.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Para presumir hay que sufrir.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
De trigo o de avena, mi casa llena.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Antes di que digan.
El que nada sabe, de nada duda.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Ligera de cascos.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Obra acabada, maestro al pozo.
El que debe y paga, descansa.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Más vale aliento de madre que leche de ama.