Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Mano de santo cura como por encanto.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Entre salud y dinero, salud primero.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
La respuesta más rápida es la acción.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Las piedras no hablan.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Hasta la muerte, todo es vida.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El llanto es el privilegio del hombre.
Nuestro gozo en un pozo.
De hora en hora, Dios mejora.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
La práctica vale más que la gramática.
Abogacía, que una boga y otra cía.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Hija que casas, casa que abrasa.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Peso y medida, alma perdida.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De poniente, ni viento ni gente.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
A la pereza persigue la pobreza.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Del agua mansa no fíes nada.
El amor no se compra con dinero.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.