Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
La mala paga , aunque sea en paja.
No hay mejor maestra que la experiencia.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
La suerte está echada.
No hay hermosura sin gordura.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Lo que es igual, no es trampa.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Abril, lluvias mil.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
No cortes el árbol que te da sombra.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Los bienes son para remediar los males.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Para el gusto se hicieron los colores.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Cada gorrión tiene su corazón.
La vida da muchas vueltas.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Los vicios no necesitan maestro.
Para aprender, perder.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.