Intelecto apretado discurre que rabia.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Después de la risa viene el llanto.
En puerta y en puente nadie se siente.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Del necio, a veces, buen consejo.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Por la boca muere el pez.
El mejor espejo es un ojo amigo.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Puerco no se rasca en javilla.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Callemos, que el sordo escucha.
Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Ayunar, o comer truchas.
Vale más ser ralos que calvos.
No me llega pero ni a la suela de los zapatos.
El que necesita, te visita.
Del tronco caído todos hacen leña.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Ni miento ni me arrepiento.
Contra la gota, ni gota.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
No digas no sin saber por qué no.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Hombres de noche, muñecos de día.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Oye primero y habla postrero.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.