Nobleza obliga.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
A catarro gallego, tajada de vino.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Tras de corneados ? Apaleados.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
La arruga es viejera, la cana embustera.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Cada gorrión tiene su corazón.
Como te cuidas, duras.
Malo es cojear delante de un cojo.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Según es el pájaro así es el nido.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Quien se quemare, que sople.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Al loco y al fraile, aire.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
A cada paso, un gazapo.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
A la gorra, ni quien le corra.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Moza reidora, o puta o habladora.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Barbero, o loco o parlero.
Hablar poquito, y mear clarito.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
De una espina, nace una rosa.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Para aprender, perder.