Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Quien mal casa, tarde enviuda.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
A las obras me remito.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Un día menos, una arruga más.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
La vejez mal deseado es.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Más fea que una patada en la canilla.
Hay que hacer de tripas corazones.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
A bien obrar, bien pagar.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Ladra de noche para economizar perro.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
A buenas horas, mangas verdes
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Saber uno los bueyes con que ara.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Date a deseo y olerás a poleo.
La vida es la novia de la muerte.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Decir bien y obrar mejor.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A quién le dan pan, que llore.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Quien bien ata, bien desata.