Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
El que la deba, que la pague.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
La que da beso da d'eso.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Buey hermoso, no es para trabajo.
Una mentira, madre es de cien hijas.
La mala costurera, larga la hebra.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
La más fina mula, patea y recula.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
A fullería, cordobesías.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Soltero maduro, maricón seguro.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
A barba muerta, obligación cubierta.
Tienes más cara que un saco perras.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Dura el nombre más que el hombre.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.