Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El diente de la cabra menos come que daña.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Demasiada amistad genera enfados
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Al asno lerdo, arriero loco.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Más ven cuatro ojos que dos.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Llegar y pegar es mucho acertar.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
A todo coche, le llega su sábado.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Esto está en chino.