Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Espéjate para que veas cómo eres.
Es tonto, pero se mete en casa.
La paz con una porra en la mano es la guerra
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Siempre se rompe la soga por lo más delgado.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Primero gatea, después camina.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
El Rey es poco para su porquero.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
La necesidad hace maestros.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
La que adoba no es María, sino la especiería.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Sé cordero y te comerá el lobo.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Bien haya quien a los suyos se parece.