Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
No te salgas por la tangente.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
El que vende un caballo es porque patea.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
A Dios rogando y con el mazo dando.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
La manda del bueno no es de perder.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
El empezar es el comienzo del acabar.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
El miedo no anda en burro.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Leerle a uno la cartilla.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Lo que se ve, se aprende.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Llegar a punto de caramelo.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Esposa mojada, esposa afortunada
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Tal vendrá que tal te quiera.