Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Llamar al gato, gato.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
No conviertas en amigo al que has vencido
Pan para hoy, hambre para mañana.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
De perdidas al río.
Es más terco que una mula.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Si vives alegre, rico eres.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Hacer de necesidad virtud.
Al mal paso, darle prisa.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Árbol que no arraiga no crece.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Enfermo que come y caga no tiene nada
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Irse con la música a otra parte.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
No hay caldo que no se enfríe.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Si ofendes serás ofendido
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
No es nada, que del humo llora.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Pueblo chico infierno grande.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Hay que andar más tieso que un ajo.