El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
De solo aire no vive nadie.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Hacer un viaje y dos mandados.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Vencer no es vergonzoso
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
El que se convida, fácil es de hartar.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Comer verdura, y echar mala verdura.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Más duro que rulo de estatua.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Ir a amarrar el zorro.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Los pesares envenenan la sangre.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.