Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Parecer uña y carne.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Remienda paño y pasarás año.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Ir de trapillo.
A consejo ido, consejo venido.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Estas son de mi rodada.
Cual el tiempo, tal el tiento.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Cada uno halla horma de su zapato.
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Mi nuera es tan elegante, que hasta para fregar se pone guantes.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
La costumbre vence a la ley.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
La variedad place a la voluntad.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Intimidades, solo en las mocedades.
El hábito es una camisa de hierro.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
A barco viejo, bordingas nuevas.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
A gran prisa, gran vagar.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.