El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Barbero, o loco o parlero.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Buena fama, hurto encubre.
Ir por lana y volver trasquilado.
Pa'trás como las del marrano.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
En otoño la mano al moño.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Variedad es causa de amenidad.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
La honestidad es un vestido de oro
Burro adornado, busca mercado.
Los de Morón como son, son.
Principio quieren las cosas.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Un canasta usada ya no es bonita.
Todas las cosas pasan como el viento.
Así se mete, como piojo en costura.
Faena acabada, faena pagada.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Gente de montaña, gente de maña.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Año derecho, de la era al barbecho.
Todo hombre tiene su manía.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El tiempo vuela, que se las pela.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Una buena bota, el camino acorta.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
Botas y gabán encubren mucho mal.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.