Dame gordura, darte he hermosura.
Hay amores que matan.
A cualquier cosa llaman rosa.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
El mal llama al mal.
Casa de muchos, casa de sucios.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Mala yerba, mucho crece.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Una buena campana se siente de lejos.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
En mal de muerte no hay médico que acierte.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Firma papel y te encadenarás a él.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Al hombre de rejo, vino recio.
Ir por lana y volver trasquilado.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.