El que se queja, sus males aleja.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
De ese infierno no salen chispas.
Favor publicado, favor deshonrado.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Esto no termina hasta que se acaba.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Más vale loco que necio.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Negocios largos, nunca bien acabados.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Eso es meterse en camisa de once varas.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Tiene más miedo que vergüenza.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Dios ayuda al que mucho madruga.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
El avariento nunca está contento.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Detrás de los pedos viene la mierda.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Pedir peras al olmo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
El que muda de amo, muda de hado.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Socorro tardío, socorro baldío.
Un "quizá" ni ata ni desata.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.