A la puta, el hijo la saca de duda.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Poco dinero, poco sermón.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Dinero no falte, y trampa adelante.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Una deuda, veinte engendra.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Feo, pero con suerte.
Lo raro es caro.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
La muerte tiene las piernas frías.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Chico pueblo, grande infierno.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
La muerte a nadie perdona.
Cual es el padre, así los hijos salen.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Suerte, y al toro.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Donde lloran esta el muerto.
Cada uno dice quién es.
El que calla, no dice nada.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.