Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Tranquilidad viene de tranca.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cazador, mentidor.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Idos y muertos, olvidados presto.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Reloj y campana, muerto mañana.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
No digas no sin saber por qué no.
No pasa seguro quien corre por el muro.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Que cada sacristán doble por su difunto.
Alabar y callar para medrar.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Todo salto tiene riesgo.
Hombre anciano, juicio sano.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Hacer ruido, para sacar partido.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Todas las cosas pasan como el viento.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
No hay ladrón sin encubridor.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Ignora al ignorante.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
En la casa del cura siempre hay hartura.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
La ocasión llega, llama y no espera.
Gente de montaña, gente de maña.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.