Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
Más ordinario que una monja en guayos.
Un día menos, una arruga más.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
La buena cena, temprano suena.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Humedades de Abril, malas son de salir.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Hoy figura, mañana sepultura.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Calle mojada, caja cerrada.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
A cada día su pesar y su esperanza.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Abril, uno bueno entre mil.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Nadie ha visto el día de mañana.
Un buen día nunca se olvida.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Todas las horas hieren. La última mata.
El relajo es dulce después del trabajo.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Agua de mañana, o mucha o nada.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Maestro, El se puede comer la regla.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
A creer se va a la iglesia.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
De día no veo y de noche me espulgo.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.