Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
De tal jarro, tal tepalcate.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
En la cancha se ven los gallos.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Donde se está bien nunca se muere
El interés tiene pies y yo también.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
En pedregal no siembres cereal.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
O Corte o cortijo.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Maio e xuño fan un mes, que o mellor do ano é. Mayo y Junio hacen un mes, que el mejor del año es.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
En la duda, ten la lengua muda.
Al buen, regalo; al malo, palo.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El humo al suelo, agua en el cielo.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Pies, ¿para qué os quiero?.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Julio, lo verde y lo maduro.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
A Dios, llamaron tú.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
En enero, enciende la abuela el brasero.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
El pasajero se conoce por la maleta.
Poda en enero y cava en Febrero, y conseguirás un racimo entero.
Acá como allá, y allá como acá.
Mal duerme quien penas tiene.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
A donde acaba el novio, empieza el marido.