Dar el consejo y el vencejo.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Todo tiene un fin.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Al loco y al fraile, aire.
Manos duchas comen truchas.
A caracoles picantes, vino abundante.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Molino que no muele, algo le duele.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
El uso hace al maestro.
Lo comido por lo servido.
Pecado callado, medio perdonado.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Alegría amagada, candela apagada.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
A llorar al cuartito.
A mala lluvia, buen paraguas.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Despedida de borrachos.
Suegra, ni de barro es buena.
Los frailes en jubón, hombres son.
Tarde piaste pajarito.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Palabras sin obras, barato se venden.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
La primera señora, la segunda escoba.