El nuevo paga novicial.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Del mal vino, buena borrachera.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A cada puerta, su dueña.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
De mala ropa no sale un buen traje.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Casa de Dios, casa de tos.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Cada uno halla horma de su zapato.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Paciencia y barajar.
De noche todos los gatos son negros.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Mujer que se queja, marido que peca
Dar palos de ciego.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El hombre es un animal de costumbre.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
En Abril sale la espiga del cascabil.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Junio brillante, año abundante.
Manda, manda, Pedro y anda.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.