Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Obra hecha, dinero espera.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Quien sabe, sabe.
El hombre propone y Dios dispone.
A mala suerte, envidia fuerte.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Hacer pinitos.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Te paso la pala diego
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Jornada emprendida, medio concluida.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
A confesión de parte relevo de prueba.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Amor con casada, solo de pasada.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Unos por otros, la casa sin barrer.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Año tardío, año medio vacío.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
De buena casa, buena brasa.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Confesión hecha, penitencia espera.
Hablar hasta por los codos.