Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
La sardina y el huevo a dedo.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Dar en el clavo.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Soltero maduro, maricón seguro.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Siempre hay un roto para un descosido.
El movimiento se demuestra andando.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Dulce y vino, borracho fino.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Palabra de cortesano, humo vano.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
La práctica hace al maestro.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Idos y muertos es lo mesmo.
A fullero, fullero y medio.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Agua estantía, renacuajos de día.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.