Hay que hacer de tripas corazones.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Del odio al amor hay solo un paso.
Aquí el más tonto hace relojes.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Una obra acabada, otra empezada.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Cerco de luna, agua segura.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Cuentas claras conservan amistades.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
A quien espera, su bien llega.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Del reir viene el gemir.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A tambor mayor, diana no.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.