Comida que mucho hierve, sabor pierde.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Antes de hablar, pensar.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
A tal puta, tal rufián.
El buen vinagre del buen vino sale.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Este, como los gatos siempre cae parado.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Jamás digas: nunca jamás.
Hombre harto, no es comilón.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Ayunar, o comer truchas.
Refran viejo, nunca miente.
Una y no más Santo Tomás.
Donde hay orden, hay bendición.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Bailar con la más fea.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Más mamado que chupo de guardería.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.