El toro y el melón, como salen, son.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Por donde pasa moja.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Ir por lana y volver trasquilado.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
A hierro caliente, batir de repente.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Boca abierta, dientes de oro.
Pocas palabras son mejor.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
De tal árbol tal madera.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Para enero, oliva en el brasero.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
De buena casa, buena brasa.
El buen vino resucita al peregrino.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.