Pronto y bien no hay quien.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El que está en el lodo querría meter a otro.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
La última cuenta la paga el diablo.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Amor de dos, amor de Dios.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El que tiene es el que pierde.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
A cualquiera se le muere un tío.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Más vale oler a asno que a muerto.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Nunca te apures para que dures.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Las letras con sangre entran.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Mal me huele, quien mucho huele.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.