Fingir locura, es a veces cordura.
En la duda, ten la lengua muda.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
De un peligro, con otro me libro.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Casa oscura, candela cuesta.
La alegría todo mal espanta
Confesión hecha, penitencia espera.
La mucha tristeza es muerte lenta.
La barriga llena da poca pena.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
El que no se fía, no es de fiar.
Estás entre la espada y la pared.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
La curiosidad anda en busca de novedad.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Más peligroso que mono con navaja.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
El perro hambriento no teme al león.
La muerte tiene las piernas frías.
Esperanza que consuela, que no muera.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
La necesidad tiene cara de hereje.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Lo que no se conoce no se apetece.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Difama, que algo queda.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A secreto agravio, secreta venganza.