La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
El amor y la fe, en las obras se ve.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Tapados como el burro de la noria.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Buena vida si refrenas tu ira.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
De esta capa nadie se escapa.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Conquista el amor solo aquel que huye
¿Quién con una luz se pierde?
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
El corazón conoce la amargura del alma.
De tierra de alacranes, pocos panes.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Cada día trae su propio afán.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Cuando borrachos hay, madre falta.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
La fuerza vence, la razón convence.