Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Fía mucho, más no a muchos.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Debo, no niego; pago, no tengo.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Pájaro que huye, no hace daño.
Enójate pero no pegues.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Haz bien y no acates a quien.
Tras el vicio viene el lamento.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Por los cuernos se agarra el toro.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Cabeza loca no quiere toca.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Can que mucho lame, saca sangre.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
La vida es un misterio, desvelalo.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Juez que dudando condena, merece pena.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.