Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
El oro legítimo no teme al fuego.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Ante la duda, la Charly.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Según es el dinero, es el meneo.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Cada malo tiene su peor.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Al que dice la verdad le ahorcan.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
El mal llama al mal.
El que no arriesga, no pasa el río.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Buey que rumia, nada le duele.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Grandotas aunque me peguen.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.