Con maña, caza a la mosca la araña.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Cabra manca, a otra daña.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Mal se saca agua de la piedra.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Quieres taparle el ojo al macho.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Es más seguro ser temido que ser amado
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El necio o no se casa o se casa mal.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Gato llorón no pesca ratón.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Burro apeado no salta vallado.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Eso no te lo despinta nadie.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Maldigo el diente que come la simiente.
A lo que no puede ser paciencia.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Abogacía que no zorrocía.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Debo, no niego; pago, no tengo.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Hacer favores, empollar traidores.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El cerdo siempre busca el fango.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.