De cuentos suele irse a chismes.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Cuentas claras, amistades largas.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Allega, allegador, para buen derramador.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Hacer enseña a hacer.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
La fe no tiene miedo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Cada uno dice quién es.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Paga adelantada, paga viciada.
A buenos ocios, malos negocios.
Antes muerte que vergüenza.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Más puede Dios que el diablo.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.