A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Hacer ruido, para sacar partido.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Mear sin peer, rara vez.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Dar el consejo y el vencejo.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Aquel que guarda siempre tiene.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La gente discreta, no suelta la jeta.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Hacer un hueco para tapar otro.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Tiene la cola entre las patas
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.