El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Nadie da palos de balde.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Piensa la araña que todos son de su maña.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Por el rastro se da con la liebre.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
A bestia loca, recuero modorro.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
La justicia no corre, pero atrapa.
De esta agua no beberé.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
La causa no justifica el motivo.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
El que canea, no calvea.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
El que escucha su mal oye.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
No es oro todo lo que reluce.
Mucho ojo, que la vista erro.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
El que es mandado no es culpado.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La ley de Dios no come trampa.
El sastre de fama, conoce la trama.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Nadie da lo que no tiene.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Cuanto más amistad, más claridad.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.