Buscar la luna a mediodía es bobería.
Lo que se hace de noche sale de día.
Abril llovedero, llena el granero.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
El pan con hartura y el vino con mesura.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Cada santo tiene su candela.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Bodas en Mayo, males las llamo.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
La nieve en Diciembre es de hierro.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Tras cada pregón, azote.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Todos los santos tienen octava.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Con nieve en enero, no hay año fulero.