Puerta de villa, puerta de vida.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Casa hecha, sepultura abierta.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Hacienda de pluma, poco dura.
Una manzana roja invita piedras.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Dar de comer al diablo.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Mujer ventana, poco costura.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Este se mete como Juan por su casa.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Tierra de roza y coño de moza.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
A casa de tu tía, entrada por salida.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Mujer desnalgada es hombre.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Iglesia, o mar, o casa real.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Demasiado pedo para la mula.