No hay peor error que el no reconocerlo.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
Ser un mordedor de pilares
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
La lengua queda y los ojos listos.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Serio como perro en bote.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Para atrás ni para coger impulso.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
De buen chaparrón, buen remojón.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Por los ojos entran los antojos.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Nada hay nuevo bajo el sol.
Justicia y no por mi casa.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
A gran seca, gran mojada.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.