De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Cada palito tiene su humito.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Tienes la razón, pero vas preso.
Beber y comer buen pasatiempo es.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Te paso la pala diego
Reniego de señora que todo lo llora.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Un protector es como un manto.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Mas papista que el Papa.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Cada cual mire por su cuchar.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Antes verdugo que ahorcado.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El ducado nunca huele a robado.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
No al moco, sino donde cuelga.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.